Con esquemas muy parecidos, ambos salieron a buscar los tres puntos.
Rápidamente los flacos se pusieron en amplia ventaja. Un fondo muy sólido con un Zeta impasable y poco errático, un mochón inspirado y un Leandro con una proyección profunda e hiriente. En el otro lado pasaba lo contrario, los delanteros del equipo de Cañuelas chocaban una y otra vez contra la valla del joven Rempel y era ostensiblemente menos efectivo que su rival.

Acá comienza el declibe. Los nervios le ganan al fútbol y el esquema se desarma por completo. Como infantes corriendo detrás de la pelota, los gordos gastaban energías e insultos entre compañeros, sin ningún rédito. Sin criterio, salieron descuidadamente a achicar diferencias a la fuerza. El mayor generador de fútbol del equipo fue relegado al arco y los cuatro jugadores restantes apelaron al recurso del remate de larga distancia.
Mientras tanto los flacos hacían su partido: Formaban dos líneas de dos y lograban contener exitósamente los avances colectivos de los de Cañuelas.
Los gordos seguían abusando del disparo sorpresa que ya no sorprendía a nadie. Bastaba con cerrarles un poco el ángulo de tiro, para que los albirojos desperdiciaran otra oportunidad. A veces mucho significa poco.

La desesperación tuvo a los cuatro jugadores de campo de los gordos jugando individualmente, sin advertir las oportunidades que sus mismos compañeros generaban abriendo espacios. Los defensores de los albirojos se pararon delante de la línea de los atacantes del equipo de Fénix y generaron un gran hueco en la mitad de la cancha.

Aprovechando el apuro de los gordos, los flacos tomaron la zona central y aprovecharon su resto físico para liquidar el partido de contraataque.

La conclusión a la que puede arribarse es que a cualquier esquema táctico debería aplicársele una coherencia práctica.
El tiro de media distancia es un recurso válido como cualquier otro, pero debe ser usado con criterio para no convertirse en la única manera de acercarse al arco contrario.
Levantar la cabeza y entregar la pelota a un compañero mejor habilitado debería ser la primer opción para arrimarse a la línea de gol. Sobre todo cuando la ventaja es amplia desde muy temprano.
A un equipo con coraje, pero sin temple para poner cabeza e inteligencia a la hora de los nervios; se le antepuso otro conjunto con una lectura táctica clara, prolija y sin equivocaciones.
4 comentarios:
muy buen analisis...pero como salio el partido¿? asumo que ganaron los flacos..
Por uno, Andy...
Me encanto el analisis!
Señor de Lentes: va a tener que comprarse unos con más aumento. Vuelva a mirar la ficha del partido. Salió 11-10.
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